El gran silencio

Antes de que un documental homónimo, pedantemente largo y falto de diálogo, viniera imponer la matriz católica a algo que nada tenía de cristiano, el Gran Silencio ya había sido apropiado por el director teatral Jerzy Grotowski. El entorno católico donde medró el director polaco tampoco permite hacer las interpretaciones orientalistas, delirantes, que algunos académicos han tenido la desfachatez de publicar, como si de una revelación mística se tratara; ante todo porque, para decir algo acerca del silencio, quizás uno no deba hablar demasiado, y menos aún desde un púlpito de sabihondismo.

Sin hormonas, ¿qué queda de Hannah? No es la primera vez que me hago esta pregunta. Sin hormonas, al cabo de una semana, dos como mucho, se vuelve a generar una demanda que desemboca en un recuerdo: el recuerdo, que aún conserva mi cuerpo, de su capacidad para producir testosterona. Y una vez desatado ese recuerdo, como una memoria traumática, nada podrá detener la producción en serie de esa hormona, no menos mágica, no menos fascinante, que me devolverá algo de fuerza, algo de masa muscular, algo de agresividad, semen, y algo más denso y gris que el semen: el deseo.

Pero ¿acaso Hannah no tenía deseo? ¿No TIENE deseo? Sí. Lo tiene. Pero en ella el deseo sexual no es el mandamás, no todo se le somete, ni mucho menos. Hay una deliciosa anarquía sobre la que ningún sexo puede realmente gobernar. Hannah sigue siendo un hombre, y eso me deja algún rayo de esperanza en mi futuro y en el de los seres masculinos, sobre todo aquellos que me importan y aquellos que me gobiernan.

Observemos el mundo, sus gobernantes, la deriva del deseo hacia la sumisión. Esta deriva no es natural porque no es natural inclinarse ante un igual. Esta sumisión, exigida como precio a pagar por un orden prometido, una especie de retorno a la disciplina de antaño, se fabrica con el menos biodegradable de los pensamientos: el binarismo. El binarismo es la creencia de que no hay humano que no sea ni hombre ni mujer; que no hay verdad que pueda ser y no ser a la vez o en un mismo lugar. Esto significa que el que no sea verdaderamente hombre o verdaderamente mujer (¿según qué verdad, qué sistema?) tampoco puede ser del todo humano.

Por eso a las personas transexuales se las clasificó como enfermas, luego como personas que habían nacido en un cuerpo equivocado, y que una cirugía o serie de cirugías y tratamientos podían corregir. Una generación posterior de personas trans rompió ese paradigma: se reivindicaron entre género y género de forma permanente o intermitente, reivindicaron la transición como identidad o incluso como no-identidad, reclamaron para sí un género fluido, libre de clasificaciones; se autodeterminaron fuera de género porque destaparon la trampa: no solo había violencia de género: el género era la violencia.

Sé que el pretérito puede causar polémica pero también creo que los verbos construyen el presente, y para consolidar mi Estado de Hannah quiero declarar que el género ya pasó, lo dejé en herencia a mis detractores: disfrutad, si podéis, de mis contradicciones lógicas porque en mi realidad no hay contradicción. Las hormonas me han proporcionado la desinhibición que necesitaba para destapar mi yo más amable, más sensible y cariñoso, y también más atrevido y seductor. No me digáis que no es una maravilla que un hombre, a las puertas de la “cuarentena” (¡oh dulce ambigüedad!), tras años de ficciones innecesarias, de acosos, de abusos inconfesados, de faltas de autoestima y estimaciones harto imprecisas, no me digáis que no es bello, que no es maravilloso que un hombre como yo haya descubierto su Hannah, aunque eso casi me haya costado la propia vida, horas y horas de conversaciones improductivas, de intentos de convencer a otros y otras de que yo estaba, tan solo, buscándome a mí mismo. Y eso, amores míos que me seguís leyendo, pacientes e impacientes, eso no ha sido obra de otra cosa que un enorme, yermo, terrible Gran Silencio.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s