No hay nada como ser nada

Hoy les escribo a mis lectores artistas, pero aquellos que no lo son no deberían retirarse; al contrario: quizás algo en mis lamentos y conclusiones les haga saber que son artistas, o al menos insinúe que el arte también va con ellos. Al fin y al cabo, estos diarios son la cúspide de un monte solitario, o un altiplano desde el que puedo contemplar los caminos que hice, tan retorcidos y redundantes a veces, recordar los pinares cerrados donde me hallé perdido, y compadecerme de mis temblores nocturnos, mis desarmes y desistencias.

Estos diarios son un extraño testamento porque convergen en él dos caminos o lenguajes muy claros, al menos para mí: el principal, que llevo cultivando desde los diez, doce años, el de la escritura, en el que, en un momento de desamor profundo que recuerdo con nitidez, se vino a juntar el del arte de acción, o body art, o performance. Hablar de arte de acción no me convence ni por su connotación “activista”, como si el arte tuviera que responder por una finalidad ajena o tener una responsabilidad social, como los bancos y las petrolíferas, ni por su pose “antiintelectual”: así fue cómo algunos de los más reivindicativos entre los artistas de acción se convirtieron en partículas funcionales del estado de consumo, como cualquier celebrity o influencer. Lo que ocurre es que, en el momento en que uno tiene un ámbito muy amplio de fans, seguidores, o cómo le queramos llamar, cabe preguntar hasta qué punto su guía no habrá dejado de ser el autoconocimiento para ser, en su lugar, el reconocimiento. Una obra guiada por el reconocimiento está condicionada por la necesidad de satisfacer una expectativa. Esta puede ser la lógica de muchos artistas plásticos, escritores o directores teatrales, ya que unos y otros crean objetos no-en-serie, a diferencia del artesano, pero que, en última instancia, no solo darán lugar a reproducciones sino que las necesitarán como forma de subsistencia y actualización. Sin embargo, yo practico la performance desde la convicción de que las acciones, si son conscientes y no mecanizadas, son, al igual que cada uno de nosotros, consecuentes e irrepetibles.

El precio de que una acción sea irrepetible, os lo di a conocer plenamente con mi acción del nacimiento de Francesc Oui. Pasaron más de dos años pero sigo dando las gracias, no sé a quién, por seguir vivo y no haber destrozado mis intestinos. El precio de que una acción sea irrepetible es que el pleno conocimiento, por parte del artista, de que aquellos que le siguen son en realidad muy pocos. Muchos más son aquellos que huyen de él, y con razón: lo que muestra no es fácil de entender, ni es gratuito, ni entretenido. ¿Por qué seguir a un artista así? Aquellos que me siguen lo saben perfectamente: porque es verdad. Las simplerías que leo y escucho a propósito de los masones y otras sociedades discretas espejan las frustraciones de todos aquellos que pretenden rascar la verdad donde ella no está, es decir: en las apariencias, en las confabulaciones, en las interpretaciones más aleatorias. Es evidente que la performance no puede triunfar en un mundo dominado por la mecanización y la vigilancia: una acción que rehuye la apariencia porque se ofrece en directo, sin mediación de ninguna pantalla o frecuencia que no sea el aire, ante la mirada de otros cuerpos; una acción que no se presta a interpretación sino a la captación y la impregnación directas; una acción que puede parecer iniciática pero que no requiere que sus testigos sean iniciados, sino que es ella misma la iniciación en algo que esos testigos tardarán en poder explicar.

Pero las acciones son, además, consecuentes. Para mí, eso quiere decir que una performance no es una acción desligada de mi vida. Aunque temáticamente fuera verdadera y mi necesidad de llevarla a cabo fuera real, la acción I Love You, Rachel Rosenthal, un doble duelo por la artista afincada en Estados Unidos y por un artista inmigrado de México (Á., te echo tanto de menos… quisiera creer que volveremos a vernos, sabe D-os cuándo y cómo), esa acción, digo, fue de las menos dignas que hice como artista porque, al querer hacerle un homenaje a Rosenthal, entré en un registro que no es el mío y cedí a la representación. En cambio, Hannah, que es una performance en toda regla, no ha sido difundida ni presentada como tal en las redes sociales ni en la web de Francesc Oui, y los programadores a los que presenté los registros y el entramado de la acción no entendieron que se trataba de una acción unida a un cuerpo real, un discurso vivo donde el artista que soy se explica a través de aquello que me deshace. Podría ser políticamente correcto y decir que no he sabido explicarme, pero conociendo mínimamente los intereses del público, que a su vez son las prioridades de los programadores, a los hechos me remito.

Y Sion es peor que Hannah, por supuesto. En estos tiempos en que el feminismo se ha convertido en un dios al que nadie ha visto pero cuya fe todos quieren profesar, Hannah tiene el atractivo de ser mujer. Como se da a conocer en un cuerpo masculino, suelta las transfobias más avergonzadas y despierta las fantasías de drags y transformistas. Qué morbo, ver a Francesc “de tía”, pero qué bajón al ver que no se trataba exactamente de eso. O sí, pero no conforme a las expectativas. El juego preferido de Hannah es el juego al que jugué con vosotros sin pediros permiso. Se llama Battle Royale y es el juego donde ganan el último de pie. Los testigos se van marchando. Es la acción misma la que se suicida. El juego se precipita hacia el final. Hannah está sola. Demasiado sola. En ese momento, ella recombina sus hormonas, le da órdenes a la realidad para cambiar de nivel, vuelve a Barcelona, su cuartel general, y se rearma con la espada más noble, bajo la protección de una estrella y sus dos escudos. Sion es mi obra de arte mayor: en ella renuncio a ser criatura. Sion es ella y es él. No hay nada como ser nada para serlo, finalmente, todo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s