No vale la pena seguir con esta mentira

Diablo: Quiero desaparecer. Me tomaré clorazepato y hasta la próxima.

Hannah: ¿Puedo hacerte compañía?

D: Tú mismo.

H: No, así no. Te pido un sí.

D: Sí.

H: Gracias. Tardaré un poco porque ya estaba cerca de casa. [vuelvo del segundo viaje sin éxito a casa del Diablo; sin éxito porque no me abrió la puerta]

(…)

H: Voy por Paseo de Gracia.

D: Noooo

H: Me has dicho que podía hacerte compañía…

D: Oh noooo. Soy una mierda.

H: Será un momento. Te dejaré comida, cogeré mis cosas y prometo que ya no te vuelvo a molestar.

D: Soy como aquellas patatas…

H: …que están muy buenas. Estoy aquí al lado.

D: Oh no, dios me libre. Me traerás unas patatas de esas? Con mayonesa y picante.

H: Claro.

(…)

D: No has venido.

H: Claro que he venido. Te he traído las patatas, te las has comido. Te has quedado dormido y me he quedado a tu lado hasta hace unos quince minutos.

D: No te he visto.

H: Te he dado un beso antes de salir, porque era tarde y ya tenía que irme. ¿Has podido descansar?

D: Sí.

H: Qué bien. Si necesitas algo, me dices.

D: No lo recuerdo. No me acuerdo de nada.

H: A veces las pastillas para dormir nos dejan un poco atontados. Lo importante es que te encuentres mejor. Si necesitas algo, me lo dices.

(…)

H: Hola, ¿cómo estás?

(…)

D: Buenos días.

H: Buenos días.

D: Chocolate pizza chocolate.

H: No te entiendo, cariño.

D: Chocolate pizza chocolate. Uaaaaaa

H: ¿Necesitas que te traiga algo? ¿Te llamo?

D: Chocolate pizza chocolate. No Chocolate pizza chocolate. Adiós.

(…)

D: ¿Estás escuchando el juicio?

H: No.

(…)

H: Mañana tengo visita en el médico. Será más temprano de lo que creía, y necesito descansar. Espero que estés bien y que puedas descansar tú también. Por la tarde me iré por dos días.

D: Hasta luego.

(…)

D: ¿A qué hora dijiste que te ibas? ¿Podré ir a despedirte?

H: Buenos días. Sí, claro. Podemos quedar en la estación un rato antes.

D: ¿Cómo está tu brazo? ¿Estás en el médico todavía?

H: He perdido fuerza. Estoy haciendo exámenes.

D: Te llamo más tarde. Suerte.

H: Te escribiré cuando salga, no creo que tarde. Besos.

(…)

D: Gracias, no creo que pueda ir a despedirte. Estoy muy ocupado. Que te lo pases bien.

H: Me gustaría poder contar más contigo, no es fácil.

D: No hace falta que cuentes conmigo. Adiós. Por el interés te quiero Andrés… No te molestes. Adiós.

H: Vine expresamente a tu casa, tres veces, para cuidarte. Me abriste a la tercera, para que te subiera unas patatas… y ni te acordabas ya cuando te despertaste. Lo que dices no va por mí.

D: Va por tí. Si no te identificas, es porque tú no eres tú. Entonces no vale la pena seguir con esta mentira.

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