Todos los hombres tienen coño

Solo existe lo que imaginamos. Hay cosas que conocemos pero que ya no existen, y otras que existen pero no podemos ni imaginar así que, a efectos prácticos, es como si no existieran. Por eso, todos los hombres tienen coño. Claro que esto lo digo yo, y cuando digo yo, es ahoraquí. Y ahoraquí no os voy a convencer de que esto sea cierto, porque si ni os lo podéis imaginar, es evidente que tampoco lo vais a ver. Lástima!

Ahora bien, si tampoco lo que vemos existe, es solamente porque no lo imaginamos: faltó aprender. Imaginar, al igual que masturbarse, no es ninguna tontería, no tiene nada de natural y nadie nace enseñado. Hay que currárselo un poco. La buena noticia es que esto no es un juego de azar: el que más rasca, más gana. Pero hay que rascar, hay que tocar, tocarse, ensuciarse, llenarse las uñas de mierda. Ah! no pongáis esa cara de asco que os estoy viendo. O, mejor dicho, imaginando. ¿O acaso os pensábais que no existíais para mí?

A lo que voy: todos los hombres tienen coño.

En primer lugar, un coño no es solo un coño. Puede ser algo que se parece a un coño o que puede ser imaginado como tal. Yo me puedo follar a un culo como si fuera un coño. Hasta puedo llamarle coño a mi culo, como en la expresión “estoy hasta el coño de tanto binarismo”. Dicha expresión, si la digo yo, no es menos válida porque yo tenga coño o deje de ternerlo; si la digo es porque llevo un coño dentro, o fuera, en varios sitios, pero lo siento. Y como lo siento, puedo estar hasta el sitio donde lo tengo de tanta tontería.

En segundo lugar, todos los hombres son masturbables, penetrables, y agradables, es decir, susceptibles de ser agradados o complacidos. Eh… esto no quiere decir que el coño es algo susceptible de, como si fuera un receptáculo, algo pasivo. Esto es lo que nos contaron, lo que nos transmitieron y nos enseñaron, y nos quedamos con esa imagen. Pero podemos imaginar coños lacustres, cinéticos, florestales, urbanitas y celestiales, solo por nombrar algunos ambientes. Ciertamente hay coños guerreros y monásticos, pacíficos y holísticos, reales y fantásticos, femeninos y masculinos. Y los hay que son esto y aquello, con un poco de lo otro. Los coños que se creen naturales, como puede pasar con algunos de mujer, son simples. Pero muchas mujeres aprendieron a imaginarse un coño mucho más complejo y por eso lo tienen mucho más lleno de posibilidades y matices. Sin duda, estaban hasta el coño de tan poca realidad, y le echaron imaginación.

El coño de los hombres se parece a estos coños de alta complejidad, que no encajan en la imagen medieval y mediotonta de agujero, de boca de abajo, de sexo penetrable, de objeto al servicio del hombre. El hombre con coño está mucho menos lejos de la mujer, y mucho más cerca del amor. O dicho en lenguaje moderno: el hombre que tiene la capacidad de proyectarse como cuerpo-con-coño puede conectar más fácilmente con la mujer. Aunque este lenguaje de conectar, de capacidad, de empoderarse, me sabe demasiado a router y a requisitos técnicos, y no me deja tanto espacio para la imaginación.

Mi paso por el ciclo menstrual sin regla me hizo mucho más consciente de mi coño, aunque él no hace cosas que otros hacen (otros coños, digo), y hace otras que pocos pueden hacer. Ahora que se supone que no debería ser tan consciente de mi coño porque estoy atravesando la perrería sin freno de la testosterona, vivo, sin embargo, rodeado de imágenes de coños. Ayer cené con unos cuantos y hablamos de muchos más. Y esto me lleva de nuevo al inicio: que todos los hombres tienen coño, sobre todo los que existen aquí y ahora, los que tienen prioridad para mí: los hombres trans, los trans masculinos, las personas que se imaginan como cuerpos masculinos no “a pesar de tener coño” (ese coño supuesto ideal que se suele imaginar) ni tampoco “porque tienen coño” (que lo tienen, muy a menudo), sino “teniendo coño”. Ellos tienen, ahora mismo, prioridad absoluta en mi deseo. No deseo tanto a ningún cuerpo como a aquél que se me presenta masculino y con coño.

Por supuesto podéis llamarme superficial, fetichista, irrespetuoso. Pero ¿no es igualmente superficial imaginarse alguien solo como mujer u hombre? ¿No es fetichista la persona a la que solo le gustan hombres o solo mujeres? ¿Y no sería irrespetuoso acercarme a cualquier persona porque la deseo, también, por el cuerpo que tiene? ¿O acaso es más irrespetuoso ser consecuente con un deseo transamante que con uno homo o heteroamante? A ver si empezamos a ver lo que hay, coño!

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